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Atlético empató con Sevilla en la despedida de Godín

España, a 12 de mayo de 2019.- El Atlético de Madrid consiguió atar la segunda plaza tras el empate a uno que los del Cholo lograron ante el Sevilla en el Wanda Metropolitano. Koke y Sarabia fueron los goleadores del que fue el último partido de Diego Godín ante su afición como capitán del Atlético. Godín vuela. Es 17 de mayo de 2014, minutos después de las siete de la tarde. Aprovechando un bloqueo de Raúl García, se eleva para cabecea un córner botado por Gabi. El remate, picado, poderoso, resulta inalcanzable para Pinto. El Camp Nou enmudece mientras el uruguayo corre hacia la otra esquina en el festejo, se arrodilla abrazado por sus compañeros y exhibe el escudo. Un buen rato después, y gracias a ese gol, el Atlético será campeón de Liga.   Godín vuela. Es 12 de mayo de 2019. Con horario similar, es el último partido que juega en casa con la rojiblanca. No tiene ocasión de exhibir esa testa para la historia con una última diana, pero el resultado frente al Sevilla certifica definitivamente la segunda plaza liguera de un Atlético que es infinitamente más de lo que era cuando él aterrizó en 2010. Curiosamente lo hizo para levantar a las primeras de cambio un título ganado... al Inter. Desde entonces, otros siete. Y con ocho basta. Se marcha, pero deja un imperio. Es el legado del Faraón. Godín sigue volando. Más que de un partido, esta vez se trataba de una conversación. El Atlético dialogaba consigo mismo (entre otras cosas porque la incomparecencia del Sevilla en el primer acto impedía cualquier otro tipo de diálogo), rindiendo cuentas respecto a lo que fue, a lo que es y a lo que será. Desde la grada se tiraba de repertorio, de maneraque tanto destacaban los aludidos como aquellos, los menos, que merecían indiferencia. Desde el césped había quien participaba a su vez con gestos y había quien prefería atender únicamente a la pelota. De todo hay. Por extraño que suene con tales equipos en liza, sobre todo teniendo en cuenta que aún había cuentas deportivas que saldar con el campeonato, el segundo puesto rojiblanco, la pelea nervionense por la Champions, hasta el descanso el duelo tenía cierto aroma amistoso. Se jugaba porque había que jugar, pero allí, con más motivo unos que otros, todo el mundo se daba momentáneamente al homenaje. Gonalons, lamentablemente, tuvo que marcharse lesionado. Morata es uno de los que todavía debe desnivelar su balanza particular, de modo que por su parte entendía conveniente dar cierta guerra a Kjaer. Vio puerta incluso, en jugada que en todo caso ya estaba invalidada por fuera de juego de Filipe: para entender de qué iba a la vaina, en esa acción Griezmann buscó primero a Godín y fue al no encontrarlo cuando dirigió el periscopio hacia el lateral brasileño, que para entonces ya andaba en posición ilegal. Como el fútbol es puñetero, millones de veces lo habremos escrito ya, el central danés, que había salido bien parado de los duelos con el ariete local, fue a estrellarse después donde menos lo esperaba. La jugada tiene miga, en todo caso, porque en el origen era uno de los escasos ataques visitantes. Así que empezó en un balón aéreo ganado por Oblak, continuó con una delicatessen de Thomas para sacarla jugada y concluyó en un recorrido de Koke, sin que nadie entendiera conveniente molestarlo, hasta sacar lo que parecía un disparo insulso, envenenado en cualquier caso a la que tocó en Kjaer. Como todo se medía en canciones, inmediatamente se coreó la capitanía del goleador, en principio heredero de Godín. El Sevilla se puso por fin a la faena. Ben Yedder forzó un saque de esquina en el arranque del segundo tiempo para cantar al viento que allí aún había partido. Después de que Thomas desperdiciara una ocasión para el segundo, Simeone movió el árbol: Correa por Rodrigo. El Atlético, por supuesto, perdió el equilibrio que aporta el pivote, pero es que la aparición del argentino trajo además consigo un afán de Roque Mesa por ganarse la expulsión golpeándolo tan curioso como el del colegiado por no expulsarlo. No sería porque andaba sin tarjetas: nueve mostró en esos 45 minutos. Caparrós zanjó la cuestión sustituyendo oportunamente a su futbolista. La tecnología jugó otra mala pasada a la escuadra local, anulando también por fuera de juego la que había sido precisamente mejor definición de Correa en mucho tiempo. Como suele pasar en estos casos, lo que llegó a continuación fue el empate: Aleix Vidal la puso desde la izquierda, donde andaba desempeñándose, y Sarabia la empaló desde el otro lado después de que a Filipe se le hiciera largo el vuelo de la pelota. Poco había hecho el Sevilla, pero en todo caso muchísimo más que antes. Las cosas, como son. De hecho pudo ganar. Tuvo el segundo el propio Sarabia, aunque lo echó fuera, y tuvo el segundo el propio Aleix, justo sobre la bocina, para topar con una firme decisión de Oblak: el último partido de Godín en casa no iba a cerrarse con derrota. Así que acabó la Liga para el Wanda... y acabó el periplo del capitán. Entonces comenzó el homenaje propiamente dicho, pero para entonces ya estaba casi todo dicho. Historia del Atlético, Diego Roberto Godín Leal. Historia de la Liga, El Faraón. Gracias por todo. Gracias por tanto.